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Almita del Che, concédenos el milagro de hacer una película
Vallegrande

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Más allá del mito, o del icono del mito, que adorna desde murales que convocan a la revolución hasta carteles de coffee shop en Holanda, pasando incluso por empaques de papelillo para liar cigarros o un vino italiano, el rastro que el Che Guevara ha dejado luego de su muerte nace en Vallegrande, una ciudad que gracias al cine revive la “historia después de la Historia”

Por Verónica Córdova S. *

 



En un lugar de Vallegrande, cuya exacta locación nadie quiere señalar, se encuentra enterrado el Che Guevara. Los vallegrandinos nunca conocieron al Che en vida, pero de muerto lo vieron bajar del cielo, y dicen que era igualito a Cristo”.
Esta frase ha sintetizado la esencia de la película Di Buen Día a Papá durante todo el tiempo en que escribíamos el guión, y durante los años en que presentamos el proyecto a productores, distribuidores, festivales y fondos, en busca del financiamiento necesario para filmarla.
La frase expresa también la sensación que recibimos de Vallegrande y su gente luego de algunos meses de conocerla y compartir sus historias y sus anécdotas.
Como doña Hortensia, dueña de la casona en la plaza donde elegimos filmar la película, que nos contaba cómo su hermana, fallecida hace algunos años, había recibido al Che en su farmacia, quien buscaba medicina para su asma. Que antes de irse le había pedido algo de comer, porque tenía hambre, y ella no había atinado a darle nada.
O como doña Carmen, que nos contaba cómo en su momento de mayor desesperación, con su hermano preso durante la dictadura de Banzer, había pedido al “Almita del Che” que la ayudara.
Como don Carlos, que contaba cómo soñó con el Che, que le pidió que lo pintara en rojo y negro. Y cuando lo pintaba, sentía que los muebles se movían y crujían cuando el cuadro no quedaba como el Che quería.
Con estas historias, y muchas otras que escuchamos, ¿cómo no hacer una película?
Y a la vez, ¿cómo hacer una película que no explote estas historias tornándolas en realismo mágico, que no despoje de su intensidad popular este mito y no lo convierta en alimento folclórico, en curiosidad antropológica, en pura anécdota?
El desafío que se plantea Di Buen Día a Papá es precisamente de–construir los mitos. No solamente el mito del Che Guevara (el mito político, el mito religioso, el mito popular), sino los mitos privados y personales que nos construimos todos a lo largo de nuestras vidas. Los pequeños actos que con los años se tornan hechos heroicos. Las palabras sueltas que luego reconstruimos en discursos épicos. Las frases de amor dichas al calor de la noche, de las que luego nos aferramos hasta convertirlas en promesas eternas. Las mentiras que con el tiempo nos creemos y las repetimos con desesperación, y hasta con alegría.
¿Cómo se de-construyen estos mitos? Mirando sus orígenes. Partiendo del mito acabado, sólido, incontestable, y yendo poco a poco hacia atrás hasta encontrar el detalle insignificante que les dio origen.
El guión de Di Buen Día a Papá hace ese recorrido. Comienza en 1997, cuando el mito del Che está concluido, y va atrás de diez en diez años, hasta llegar al origen de todo: Un cadáver expuesto ante los ojos del mundo en el humilde lavadero de un hospital de pueblo.

Almita del Che: El origen de un Santo

El Ejército boliviano expuso el cuerpo del Che con el objetivo de demostrarle al mundo que finalmente estaba muerto. Trajeron un avión especialmente desde La Paz y Cochabamba, lleno de periodistas que certificaran el hecho. Pero el resultado no fue el esperado.
Los habitantes de Vallegrande, que nunca habían visto al Che en vida y que hasta entonces creyeron la propaganda del Ejército que pintaba al Che como un bandido, se conmovieron hasta las lágrimas a la vista de este muerto hermoso, tanto que hasta hoy comentan cuánto se parecía a Cristo.
Una vez que la prensa había contado al viento la noticia de la muerte del Che, el Ejército enterró sus restos en una fosa clandestina, con el objeto de evitar que su tumba se convierta en un sitio de peregrinaje. Una vez más, el resultado fue el opuesto: toda la zona de Vallegrande y La Higuera se convirtió en santuario revolucionario. Para colmo, una vieja creencia andina vino a reforzar la creación del mito. La creencia de que la gente que muere como el Che, injustamente y “antes de su hora”, se vuelve milagrosa. Eso fue en lo que el Che se convirtió: una “almita” que intermedia entre vivos y muertos, que ayuda a quien se lo pida.
Durante la filmación de la película Di Buen Día a Papá no fueron pocas las veces en que se nos acercaba alguien a contarnos de un milagro que le hizo el Almita del Che: curarlos de alguna enfermedad, ayudarlos en un examen, encontrar para ellos un animal perdido, conseguirles un trabajo como asistente de limpieza en la filmación de la película.
Esta dimensión tan especial del mito del Che Guevara fue, además, recogida durante la filmación de la película en un documental que se hizo pensando en el efecto que tendría para la gente de Vallegrande y La Higuera la reconstrucción de eventos históricos que tanto han marcado la historia colectiva del pueblo.
Martín Salas dirigió este documental, llamado Almita del Che, buscando con un ojo crítico a aquellas personas que al participar en la filmación de la película revivían eventos de una nueva manera. El documental, entonces, cuenta una historia paralela a la de la filmación del largometraje: la de don Anastasio, un sereno de Colegio que en la época de la guerrilla era soldado, y luchó contra la guerrilla. En la película, él encarna a un oficial de Ejército.
O como doña Susana, la enfermera jubilada a quien en 1967 le tocó lavar y embalsamar el cuerpo del Che antes de ser presentado a la prensa. Para la filmación de la película ella rescató del olvido su vieja bata blanca, la hizo reparar para volver a ponérsela, y se presentó en la escena para ser retratada, y de paso para darle instrucciones a la maquillista del equipo sobre cómo debía verse el cuerpo del Che Guevara.

* La autora es guionista y productora ejecutiva de la película boliviana “Di buen día a papá”, próxima a estrenarse

Enviado el Viernes, 10 de Febrero del 2006 (1:44:17) por marcelo
 
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