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Subdesarrollo.
Sus calles aún son de tierra y sus casas siguen edificándose con barro y paja.
Tierra de gente humilde, de personas que están lejos del confort que ofrece la
modernidad; por eso, muchos prefieren emigrar en busca de mejor suerte para
ellos y sus familias.
Esta fortaleza parece estar
atrapada en el tiempo. Sus calles, su gente, su vida misma. Gráficas que hablan
de una tierra que se resiste a desaparecer
Pucará (fortaleza en lengua quechua) está a casi
3.900 metros sobre el nivel del mar. Fue levantada sobre una piedra gigante y
sus casas y calles parecen haber sido arrancadas de los cuadros coloniales de
los pueblos más lúgubres de América. Sus habitantes más viejos aún recuerdan las
andanzas del Che por esa zona (a 15 kilómetros de La Higuera y como a 30 de
Vallegrande). Su principal actividad es la agricultura. Además, ostenta el nada
grato título de ser el municipio cruceño que más gente pierde por migraciones
motivadas por la crisis económica. Es un pueblo enclavado entre serranías y
vientos helados que trata de preservarse del tiempo, que trata de pasar
desapercibido ante los ojos extranjeros que vienen desde todas partes del mundo
a ver el sitio donde fue ejecutado el guerrillero más grande de América.
Está ubicado a 3.900 m. sobre el nivel del mar.
En quechua Pucará quiere decir fortaleza. Es conocido por ser el sitio donde
murió ejecutado el ‘che’. Pese a su importancia, no hay programas que incentiven
su desarrollo

Panorámica. Una foto que atrapa al pueblo y al
majestuoso paisaje que lo rodea. Bajo un cielo azul, ésta es una estampa para el
recuerdo

Recuerdos. El rostro del guerrillero argentino no
sólo está en las historias que cuentan los más antiguos, sino que también hay
bustos e imágenes que decoran y salpican la vida diaria de Pucará