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“En un lugar de Vallegrande, donde se encuentra enterrado
che Guevara… Los vallegrandinos nunca supieron quién fue de vivo, pero de muerto
lo vieron bajar del cielo y dicen que tenía la cara de Cristo.”
“Di buen día papá” es una muestra que se puede hacer buen
cine, respetando y aferrándose duro de la posibilidad de que sea boliviano por
mucho que tenga financiamiento extranjero. Esta producción boliviana, casi
olvidada por la prensa y con más presencia en el extranjero que en nuestro país,
es un excelente ejemplo del cine joven que se está produciendo. Tuvimos la
oportunidad de conversar con la productora y guionista, la realizadora
cochabambina Verónica Córdova. Ella estudió cine en la escuela de cine y
televisión de Cuba donde se graduó como guionista. Fue ganadora del premio
Cóndor de Plata el año 1996 con “Tierra Adentro” y trabajó en varios proyectos
en cine y video. En Noruega realizó una maestría en Guión para Documentales de
Cine y después un doctorado en Teoría de Cine, ha trabajado como catedrática en
esa universidad y también en la escuela de cuba. Desde hace un par de años está
de regreso en Bolivia trabajando en este proyecto con una productora creada
junto con Fernando Vargas llamada “Imagen Propia” y que tiene como objetivo
justamente eso: hacer cine boliviano creando una imagen propia.
¿Cual es la historia?
En realidad esta es una película que muchos asumen que trata sobre el Che pero
no. Nos cansamos de decir que no es una película del Che, es una película sobre
Vallegrande. El Che ni siquiera es un personaje, ha sido muy fácil encontrar el
actor que haga del Che porque no iba a hablar y nunca se le iba a ver la cara.
Es una película sobre la construcción de los mitos, los mitos personales,
políticos y sociales que existen en Vallegrande.
La película cuenta la historia de una familia de tres mujeres que son dueñas de
un alojamiento, conocemos a esta familia a través de treinta años, como si cada
diez años se abriera una ventanita para ver lo que le está pasando.
La película está compuesta de cuatro historias: La primera ocurre en 1997 con la
historia “Los Huesos”, que sucede en el contexto de la recuperación de los
huesos del Che. La siguiente historia es en 1987 con “Las promesas” la historia
de una de las tantas caravanas que llegan el 8 de octubre a Vallegrande para
rendirle homenaje al Che. La siguiente historia es en 1977 con “Las Cartas” y
cuenta la historia de una carta cadena anónima que le llega a esta familia, una
carta que circuló en aquella época entre los familiares de militares en la que
se amenazaba con la maldición del Che. Y la cuarta historia en 1967 se llama
“Las manos” y sucede en el contexto de la llegada del cuerpo del Che a
Vallegrande y su exhibición en el pueblo.
A través de esta especie de mosaico de treinta años vamos contando los mitos
personales de los personajes y de sus relaciones, pero también la construcción
del mito que es el Che. Quisimos que entre los personajes haya un calidoscopio
de visiones, porque eso es lo que hay en Vallegrande.
¿Por qué el Che?
El Che siempre ha sido un referente más que político, ético, que cada vez vuelve
con más fuerza. El Che, y creo que la película lo demuestra, es un símbolo muy
poderoso que puede tomar diferentes nombres. Hay un Che político, hay un Che de
cultura popular casi santo, también hay un Che de marca registrada, como
logotipo y como un símbolo de rebeldía y antiimperialismo vacío. Pero yo creo
que mucho más allá de todo eso, el Che es un paradigma ético en este tiempo que
todo está tan venido a menos. Él representa esta multiplicidad de visiones que
es muy importante para que la película se sostenga.
¿Historia o ficción?
La parte de la historia real la hemos investigado muchísimo, entramos en este
proyecto el año 1997, estuvimos en todo el proceso de la búsqueda y recuperación
de los huesos del Che como documentalistas. Nos golpeó mucho esa situación
porque Vallegrande es un lugar de paso de mucha gente, muchos turistas, muchos
investigadores, pero que no van allí buscando a Vallegrande, van allí buscando
al Che. Hay mucha gente en Vallegrande que se siente ofendida por eso, porque
sienten que ellos mismos, sin necesidad del Che, tienen mucho valor. El
vallegrandino es un pueblo muy orgulloso de sus tradiciones y de su historia,
por eso a ellos les parece terrible que la gente vaya allí solamente por el Che,
por un advenedizo que llegó, un pendejo que vino a pasarse de vivo y a nadie les
interesa lo que pasa con ellos. Evidentemente en la película la historia del Che
la atraviesa como un hilo conductor, pero es más un MacGuffin como lo llamaba
Hitchock: un catalizador. Lo que nos interesa no es el Che ni contar lo que pasa
con el Che, sino lo que les pasa a ellos y a sus vidas.
¿Cómo se escribió guión?
He trabajado en el guión mucho tiempo. Y creo que hemos trabajado tanto tiempo
porque no teníamos más que hacer mientras esperábamos la posibilidad de hacer la
película. Empezamos con la investigación. Todo lo que aparece en la película
hasta el más mínimo detalle de ambientación y de vestuario es totalmente fiel a
la investigación que habíamos hecho. Cuando comenzamos no teníamos muy claro qué
es lo que queríamos hacer, teníamos la fascinación de este otro lado de la
historia que nunca se ha contado. Pero hasta armar la historia nos dedicamos a
investigar, a leer todo lo que se ha escrito sobre el Che, revisamos
hemerotecas, entrevistamos un montón de gente. Habían cosas tan fascinantes en
la historia que a veces ingresaban por todo lado y teníamos que sacarlas del
guión porque se volvía otra vez una historia del Che. Pero para lo que nos ha
ayudado esta investigación ha sido para darnos la seguridad de que cualquier
cosa que incluyéramos en la historia, en la caracterización de los personajes,
en la puesta en escena, iba a ser basado en los hechos. Nos hemos agarrado de
eso, por eso fue muy importante filmar en Vallegrande y filmar en la Higuera.
¿Y la producción?
Toda la película se ha filmado en Vallegrande salvo tres escenas filmadas en la
Higuera. Como somos una productora joven y sin mucho financiamiento, plantearnos
filmar en la Higuera fue realmente un problema porque está muy lejos, la
logística era complicada. De hecho habíamos buscado la opción de filmar en otro
lado que se parezca pero que esté más cerca. Y buscamos mucho donde
reproducirla, pero finalmente dijimos que no, que teníamos que filmar en la
Higuera por mucho que nos complicara la vida. Esta película es la primera
alrededor de estos hechos que se filma en Bolivia y en ese lugar, para nosotros
era muy importante que aunque sea una ficción, los datos en los que está
cimentada la historia sean históricos, y que también los lugares sean reales y
todos los elementos que utilicemos sean lo más exactos posibles. De tal suerte
que uno de los trabajos más interesantes en el departamento de arte, fue la
reproducción de toda la vestimenta del Che hasta los zapatos hechos a mano con
el cuero de un animal. Por otro lado para la exhumación de los restos del Che y
de sus seis compañeros reprodujimos la fosa común. Ha sido un trabajo
impresionante del jefe de utilería que se ha dedicado a reproducir hueso a hueso
con fibra de vidrio cada uno de los siete esqueletos para armarlos en la fosa
común que cavamos en el aeródromo de Vallegrande. Cuando filmamos esta escena
necesitábamos mucha gente y la gente llegaba sola, porque todo el mundo escuchó
que se encontraban allí de nuevo los huesos del Che y la gente se emocionó
porque parecían reales.
¿Cuéntanos un desafío?
El desafío más grande fue recrear la exposición del cuerpo del Che en la
lavandería. Actualmente, la lavandería donde exhibieron el cuerpo del Che se ha
convertido en una especie de ermita, casi un santuario, las paredes están
totalmente llenas de graffitis. Nosotros teníamos que filmar en ese lugar dos
escenas en dos diferentes momentos, una en el 87, cuando llegan los jóvenes
revolucionarios y encuentran así a la lavandería y otra en el 67 cuando exhiben
el cuerpo del Che. Para el 87 no tuvimos problema, pero qué hacíamos para el 67
cuando no había ninguna inscripción. En primer lugar pensamos cubrir las paredes
con paneles, pero el director de arte no estuvo de acuerdo porque decía que al
poner cualquier cosa en las paredes achicaba el espacio y corríamos le riesgo de
dañarlo así que decidió realizar una réplica. Aceptamos la sugerencia y
empezamos a buscar dónde la haríamos. Al principio pensamos hacerlo en el set de
la casona, pero luego tuvimos que cambiar la locación en el último momento, y el
director de arte planteó hacerla en el mismo lugar, a veinte metros de donde se
encontraba la lavandería original. Planteamos la propuesta a los directores del
hospital y no se hicieron ningún problema. Construimos una lavandería nueva, más
grande para que la cámara se moviera con más facilidad, con la gran ventaja que
el mesón de cemento lo hicimos falso y lo podíamos mover donde nos conviniera.
Ha pasado varias veces que los turistas que llegan a visitar la lavandería se
confunden de lugar y entran a la nuestra.
¿Cómo es Vallegrande?
Vallegrande a principios del siglo XX tenía 45 mil habitantes en el mismo
momento en que Santa Cruz tenía 7 mil. Vallegrande ha sido un lugar donde se
había instalado una agroindustria muy progresista, tenía fabricas de conservas,
de zapatos, de gaseosas. La arquitectura tiene un tipo de construcción
republicana muy elaborada que en Santa Cruz no existe. Además la zona tiene
pinturas rupestres y testimonios arqueológicos fascinantes. Es un pueblo donde
se establecieron negros escapados de la colonia, un grupo importante de
colonizadores españoles, donde se encontraba incluso el último realista
-Aguilar-, también hubo una migración importante de árabes así como un
asentamiento de los chiriguanos que vivían en la zona. Esta mezcla creó una
historia muy rica y muy importante. El vallegrandino se siente heredero de esta
tradición, están muy orgullosos de todo esto y es un a pena que todo eso se haya
borrado con la llegada del Che. No se puede desechar su importancia, pero sí
aprovechar esta entrada turística que llega al lugar para dar a conocer esta
otra parte. Espero que la película ayude para esto.
Ahora con el nuevo camino a Santa Curz hay mucho menos comercio y una economía
venida a menos. La región tiene 10 mil habitantes, y es un lugar con poca
infraesturcura y pocos servicios. Las casas alrededor de la plaza en la zona
central están vacías, hay muchísima migración, sólo en Santa Cruz hay como 100
mil vallegrandinos, y son gente que regresa sólo para el carnaval y para todos
santos. Todas las casas están cerradas con candados. Esa es una imagen de la
migración.
¿Cómo fue ver al Che nuevamente muerto?
Nosotros estábamos muy embebidos en la película para ver esto, pero para la
gente del pueblo ver al Che muerto fue algo muy fuerte. Teníamos muchísimos
extras en esta escena de gente que venía a verlo. La enfermera que lavó y
embalsamó al cuerpo del Che cuando lo trajeron a Vallegrande estaba en la
filmación. En un momento dado esta señora y la maquillista prepararon al cuerpo
del Che para la película y la maquillista tenía a la persona que lo había visto
más de cerca diciéndole dónde tenía que tener sangre y de qué forma eran las
heridas.
¿Quién actuó del Che?
La persona que hacía del cuerpo del Che, porque en ningún momento se lo ve vivo,
fue uno de los jóvenes más guevaristas que se puede imaginar: Favio Giorgio. Un
joven argentino justamente de Rosario que lleva viviendo en Vallegrande varios
años haciendo labor social con la comunidad. Es un joven que mucha gente del
pueblo admira y quiere mucho. Resultó una simbiosis muy interesante, si hubiera
sido cualquier otra persona la gente del pueblo se hubiera quejado, pero como
era alguien que tenía todo el ideal del Che en su propia vida y lo conocían en
ese aspecto fue muy fácil que lo aceptaran y no se cuestionaran si se parecía o
no al cuerpo del Che. Favio se dedicó a ayunar semanas antes del rodaje para
enflaquecer y lograr la contextura del Che.
Inversión
La película tiene un presupuesto de 360.000 dólares, de los cuales el CONACINE
nos ha puesto 80 mil, Ibermedia nos ha puesto 150 mil, y el resto es el aporte
de los coproductres (Cuba y Argentina) y el aporte propio. Todavía estamos en
búsqueda de una última parte de financiamiento para la postproducción sobretodo
para el ampliado a 35mm que se tiene que hacer afuera.
El Equipo
Hemos tenido la suerte de contar con un equipo técnico excelente pero que por
primera vez tiene una jefatura de área. Han trabajado como asistentes en muchas
películas pero nunca se les ha dado la oportunidad de demostrar su capacidad. Es
una película boliviana hecha por bolivianos, si bien hemos tenido una
coproducción internacional, con Argentina y con Cuba, hemos logrado que esta
película no nos imponga personal. El único jefe de área que no es boliviano es
el sonidista. De Cuba vinieron una actriz y un eléctrico y de Argentina el
sonidista con un microfonista, la maquillista y su asistente. Todos son jóvenes
y sumamente talentosos, es una muestra de la calidad de realizadores que tiene
Bolivia en este momento.
Equipo técnico
Fernando Vargas: Dirección y guión. Realizador paceño, ha trabajado como
director de fotografía: “Ajayu”, “Sonia Lima te quiero” y otros.
Verónica Córdova: Producción ejecutiva, guión y asistencia de dirección
Cesar Morón: Director de arte, Realizador Cruceño ha trabajado en “Dependencia
Sexual”, “Jonás y la ballena rosada”.
Juan Pablo Urioste: Director de fotografía.
Germán Monje: Editor
Adriano Salgado: Sonidista (Argentina)
Jorge Altamirano: Jefe de Utilería
Rosendo Ticona: Jefe de efectos especiales
Actores
Jorge Ortiz
Paola Ríos: Santa Cruz, grupo caracol
Isabel Santos: Actriz cubana
Soledad Ardaya: del Teatro de los antes
Jorge Jamarlli: del Teatro de los Andes
José Veliz y Bismark Virhuez: Actores vallegandrinos del grupo “Los Cumpas”
También contamos con Un grupo grande de actores vallegrandinos encontrados
gracias a un casting en el mismo lugar:
Mario Perez, uno de los personajes principales.
Ernesto Vargas, Marioli Céspedes, Francisco de Asis Melazini: Tres niños que
actuan por primera vez.
Elia de Balderas: Una señora que fue actriz cuando era joven en la época que
había festivales de teatro interregionales.
El estreno
Queremos estrenar la película en Vallegrande. Existe en el pueblo un cine que
lleva cerrado más de veinte años y queremos reabrir el cine para hacer allí el
estreno de la película. Podríamos en último caso llevar una proyectora, pero lo
ideal sería reabrir el cine y dejarlo funcionando. Ese cine se cerró en los 80
cuando llegó la televisión pero ahora la gente extraña el cine porque no hay un
lugar donde ir. Una sala de cine sería algo fantástico, para el estreno no hay
problema porque se puede abrir la sala de cine, pero qué pasaría después.
También hay una idea más interesante que es hacer un circuito de cine boliviano
quizás con apoyo de películas argentinas y cubanas ya que ellos, nuestros
coporductores, están fascinados con la idea. Algo que no se ha tomado en cuenta
en Bolivia es que sólo se presentan las películas Bolivianas en las ciudades
grandes donde hay salas, y en el resto del país nunca llegan películas
bolivianas, y ese es un gran público que estamos perdiendo los cineastas.