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(Santa Cruz - El Nuevo Día)
Hoy
es el aniversario de la ciudad de Jesús y Montes Claros de los Caballeros. El 26
de enero de 1825 se liberó de la dominación española.
La ciudad de Vallegrande fue
fundada en el siglo XVI por el maestre de campo, don Pedro Lucio de Escalante y
Mendoza, quien la bautizó con el nombre de “Jesús y Montes Claros de los
Caballeros”. El 30 de marzo de 1612, el marqués de Montes Claros dicta la cédula
real que otorga a Escalante la autorización para conquistar y poblar esas
tierras que servirían de nexo entre las obras
colonizadoras de los llanos y la cordillera.
La jornada más brillante que cupo desempeñar a Vallegrande durante la guerra por
la Independencia fue la que impulsó y dirigió el célebre guerrillero don Juan
Antonio Alvarez de Arenales. Habiendo salido éste de Cochabamba en diciembre de
1813, hizo de Vallegrande su centro de operaciones durante casi dos años.
Seguido de cerca por fracciones del ejército realista que contra él eran
enviadas por el general Pezuela, hubo de oponer a tales fracciones cuerpos de
montoneros
vallegrandinos, con los cuales resistió la embestida en los combates de Chilón y
San Pedrillo. A la cabeza de tropas ligeramente instruidas por él, abrió después
campaña hacia el Oriente, obteniendo la singular victoria de Florida, el 25 de
mayo de 1814. Siguieron acciones de Postrervalle, Samaipata y Chajrahuaico
Entre el tire y el afloje de realistas y patriotas, llegó el ocaso de la reyecía.
En 1825, ante la noticia de que se aproximaban fuerzas colombianas libertadoras
y que Cochabamba había depuesto a las autoridades
españolas y proclamado la independencia, Francisco Javier Aguilera, gobernador
intendente de Santa Cruz, sale de Vallegrande con rumbo a la rebelde ciudad a la
cabeza de un bizarro regimiento con el propósito de ahogar en sangre el
movimiento cochabambino y unirse después a Olañeta que actuaba en Potosí, para
hacer frente a los colombianos. Habría cumplido seguramente esos propósitos, de
no mediar la inesperada defección de sus soldados, hecho que ocurrió en el
pueblo de Chilón, la tarde del 26 de enero de 1825.